La cocina de Merche Borjas

Aquí encontrarás recetas de cocina caseras, tradicionales y fáciles de preparar.

POLLO AL AJILLO CON SALSA

Hoy preparamos pollo al ajillo con salsa. Jugoso, tierno y con una salsa irresistible para mojar pan. Hay recetas que nunca pasan de moda y que, por mucho tiempo que llevemos sin prepararlas, siempre consiguen devolvernos a los sabores de la cocina de toda la vida. El pollo al ajillo es una de ellas: sencillo, económico, lleno de sabor y con ese aroma inconfundible del ajo dorándose lentamente en aceite de oliva.

COMO HACER POLLO AL AJILLO

Esta versión se prepara con contramuslos de pollo sin piel, vino blanco, caldo y unos cuantos dientes de ajo que aportan personalidad a una salsa deliciosa, ligeramente ligada y perfecta para acompañar con una buena ración de pan.

El secreto está en dorar bien el pollo, cocinar los ingredientes sin prisas y dejar que la salsa reduzca hasta conseguir una textura melosa. El resultado es una carne tierna y jugosa que prácticamente se deshace al cortarla.

Una receta casera, de las que apetecen cualquier día de la semana y que siempre invitan a repetir

INGREDIENTES DE LA RECETA:

  • 8 contramuslos de pollo sin piel.
  • 7-8 dientes de ajo enteros, sin pelar o ligeramente machacados.
  • 200 ml de vino blanco seco.
  • 1 cucharada rasa de harina de trigo.
  • 400 ml de caldo de pollo (también puedes utilizar agua).
  • 1 hoja de laurel.
  • Aceite de oliva virgen extra.
  • Sal y pimienta negra recién molida.
  • Para acompañar:
  • Patatas fritas caseras.
  • Pan de pueblo o una buena barra de pan para disfrutar de la salsa.

PREPARACIÓN DE LA RECETA:

1. Preparamos y sazonamos el pollo

Comenzamos limpiando los contramuslos de posibles restos de grasa o cartílagos. Si son muy grandes, podemos cortarlos por la mitad para facilitar una cocción uniforme.

Los secamos ligeramente con papel de cocina. Este detalle es importante porque, cuanto menos humedad tenga la superficie de la carne, mejor se dorará.

Salpimentamos por ambos lados y reservamos mientras preparamos el resto de ingredientes.

2. Doramos los ajos para aromatizar el aceite

Ponemos una cazuela amplia y baja al fuego con un buen chorro de aceite de oliva virgen extra.

Cuando el aceite esté caliente, incorporamos los dientes de ajo enteros, ligeramente golpeados para que liberen mejor su aroma. Los cocinamos a fuego medio durante un par de minutos, moviéndolos para que se doren por todos los lados.

Es importante vigilar este paso: el ajo debe quedar dorado, pero nunca quemado, porque podría aportar un sabor amargo a la salsa.

Cuando estén listos, podemos dejarlos en la cazuela para que sigan aromatizando el guiso.

3. Sellamos el pollo hasta conseguir un bonito dorado

Subimos ligeramente el fuego e incorporamos los contramuslos.

Los doramos por ambos lados, sin amontonarlos demasiado. Si la cazuela no tiene suficiente espacio, es preferible hacerlo en dos tandas.

Este paso es fundamental para conseguir un pollo sabroso. El contacto con el aceite caliente favorece la formación de una superficie tostada que aportará profundidad de sabor a la salsa.

No necesitamos cocinar completamente la carne en este momento, solamente dorarla bien por fuera.

4. Añadimos la harina para ligar la salsa

Una vez dorado el pollo, incorporamos la cucharada rasa de harina y removemos cuidadosamente para que se reparta por la cazuela.

Cocinamos durante aproximadamente un minuto, sin dejar de remover, para que la harina pierda su sabor a crudo.

Este pequeño paso ayudará a conseguir una salsa ligeramente espesa, con cuerpo y una textura muy agradable.

5. Incorporamos el vino blanco

Vertemos los 200 ml de vino blanco y removemos, aprovechando para despegar del fondo de la cazuela todos los jugos que haya dejado el pollo.

Dejamos cocinar durante unos 3-4 minutos a fuego medio-alto, hasta que el vino reduzca y se evapore buena parte de su alcohol.

El vino aportará un toque aromático y una ligera acidez que equilibrará la intensidad del ajo y la riqueza del guiso.

6. Añadimos el caldo y dejamos cocinar lentamente

Incorporamos los 400 ml de caldo de pollo y la hoja de laurel.

Movemos la cazuela suavemente para integrar todos los ingredientes y comprobamos el punto de sal. Si utilizamos un caldo comercial o casero ya sazonado, conviene probar antes de añadir más.

Dejamos cocinar a fuego medio-bajo durante unos 30 minutos, con la cazuela parcialmente tapada.

Durante este tiempo, el pollo se irá cocinando lentamente, absorbiendo los aromas del ajo, el vino y el laurel, mientras la salsa va reduciendo y adquiriendo cuerpo.

De vez en cuando, movemos la cazuela con pequeños movimientos circulares para evitar que la salsa se agarre al fondo.

7. Comprobamos el punto y terminamos la salsa

Pasados los 30 minutos, comprobamos que el pollo esté tierno y bien cocinado. Si los contramuslos son grandes, pueden necesitar algunos minutos adicionales.

Retiramos la tapa y dejamos reducir la salsa unos minutos más si todavía está demasiado líquida.

El resultado debe ser una salsa ligada, brillante y ligeramente cremosa, capaz de cubrir el pollo sin resultar excesivamente espesa.

Retiramos la hoja de laurel y servimos bien caliente, con los dientes de ajo repartidos por encima.

Trucos de cocina para conseguir un pollo al ajillo espectacular

1. Seca bien el pollo antes de dorarlo. Es uno de los secretos para conseguir un buen sellado. Si la carne está húmeda, soltará agua y tenderá a cocerse en lugar de dorarse.

2. No tengas prisa con los ajos. Cocínalos a fuego moderado para que se doren lentamente y perfumen el aceite. Si se queman, pueden estropear el sabor de toda la preparación.

3. Utiliza contramuslos en lugar de pechuga. Esta pieza tiene algo más de grasa y resulta especialmente adecuada para los guisos, porque aguanta mejor la cocción y queda más jugosa.

4. Cocina a fuego suave después de incorporar el caldo. Un hervor demasiado fuerte puede hacer que la carne pierda jugosidad y que la salsa reduzca antes de tiempo.

5. Si la salsa queda demasiado espesa, añade un poquito más de caldo. Si, por el contrario, está demasiado líquida, destapa la cazuela y deja reducir unos minutos.

6. Déjalo reposar antes de servir. Un reposo de 5-10 minutos fuera del fuego permite que los sabores se asienten y que la salsa termine de adquirir su textura definitiva.

7. Prepáralo con antelación. Como sucede con muchos guisos tradicionales, este pollo al ajillo está incluso más sabroso después de reposar unas horas. Al recalentarlo, hazlo a fuego suave y añade un chorrito de caldo si fuera necesario.

¿Con qué podemos acompañar el pollo al ajillo?

La combinación más clásica es con unas buenas patatas fritas caseras, cortadas en dados o en rodajas y doradas hasta quedar crujientes por fuera y tiernas por dentro.

También queda estupendo con patatas panaderas, arroz blanco o una ensalada sencilla que aporte frescura al conjunto.

Y, por supuesto, hay algo imprescindible: una buena barra de pan. Porque esta salsa, con el aroma del ajo, el vino blanco y los jugos del pollo, merece terminar hasta la última gota.

Conservación y aprovechamiento

Si sobra pollo, podemos conservarlo en un recipiente hermético en el frigorífico durante 2-3 días, procurando guardarlo junto con su salsa para que la carne no se reseque.

Para calentarlo, lo ideal es utilizar una cazuela a fuego suave, añadiendo un poco de agua o caldo si la salsa se ha espesado demasiado.

También podemos desmenuzar la carne sobrante y aprovecharla para preparar unas empanadillas, unas croquetas o un relleno para bocadillos.

Una receta tradicional que siempre apetece

El pollo al ajillo es una demostración de que no hacen falta ingredientes complicados ni técnicas sofisticadas para conseguir un plato memorable.

Un buen pollo, unos dientes de ajo, aceite de oliva, vino blanco y un poco de paciencia son suficientes para llevar a la mesa una receta llena de sabor y tradición.

De esas que perfuman toda la cocina, reúnen a la familia alrededor de la mesa y hacen que todos quieran repetir.

Y ahora viene la pregunta importante: ¿eres de los que disfrutan mojando pan hasta dejar el plato limpio o de los que prefieren repetir una buena ración de pollo?

¡En cualquier caso, prepara el pan, porque esta salsa lo merece!

Si te ha quedado alguna duda puedes dejar un comentario y la cocina de Merche Borjas te la solventará a la mayor brevedad.

Hasta la próxima receta.

POLLO AL AJILLO CON SALSA

Aprende a preparar un delicioso pollo al ajillo con contramuslos tiernos, ajos dorados, vino blanco y una salsa irresistible. Receta paso a paso con trucos para que quede perfecto.

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Cuisine Mediterránea
Prep Time 15 minutos
Cook Time 50 minutos
Total Time 1 hora 5 minutos
Servings 4

Ingredients

  • 8 contramuslos de pollo sin piel.
  • 7/8 dientes de ajo enteros, sin pelar o ligeramente machacados.
  • 200 ml de vino blanco seco.
  • 1 cda cucharada rasa de harina de trigo.
  • 400 ml de caldo de pollo (también puedes utilizar agua).
  • 1 hoja de laurel.
  • Aceite de oliva virgen extra.
  • Sal
  • Pimienta negra molida

Instructions

  1. Limpia, seca y salpimenta la carne

  2. En un poco de aceite agrega los ajos un poco machacados con un golpe, cocina unos minutos que tomen un poco de color

  3. Añade la carne y sellala bien

  4. Incorpora la harina y cocina un minuto para que no sepa a crudo

  5. Vierte el vino y deja evaporar el alcohol

  6. incorpora el caldo o agua y la hoja de laurel, cocina unos 30 minutos removiendo de tanto en tanto

  7. Prueba y rectifica si es necesario y deja la salsa a tu gusto

Recipe Notes

Trucos de cocina para conseguir un pollo al ajillo espectacular

1. Seca bien el pollo antes de dorarlo. Es uno de los secretos para conseguir un buen sellado. Si la carne está húmeda, soltará agua y tenderá a cocerse en lugar de dorarse.

2. No tengas prisa con los ajos. Cocínalos a fuego moderado para que se doren lentamente y perfumen el aceite. Si se queman, pueden estropear el sabor de toda la preparación.

3. Utiliza contramuslos en lugar de pechuga. Esta pieza tiene algo más de grasa y resulta especialmente adecuada para los guisos, porque aguanta mejor la cocción y queda más jugosa.

4. Cocina a fuego suave después de incorporar el caldo. Un hervor demasiado fuerte puede hacer que la carne pierda jugosidad y que la salsa reduzca antes de tiempo.

5. Si la salsa queda demasiado espesa, añade un poquito más de caldo. Si, por el contrario, está demasiado líquida, destapa la cazuela y deja reducir unos minutos.

6. Déjalo reposar antes de servir. Un reposo de 5-10 minutos fuera del fuego permite que los sabores se asienten y que la salsa termine de adquirir su textura definitiva.

7. Prepáralo con antelación. Como sucede con muchos guisos tradicionales, este pollo al ajillo está incluso más sabroso después de reposar unas horas. Al recalentarlo, hazlo a fuego suave y añade un chorrito de caldo si fuera necesario.

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