
Aprende a preparar un delicioso pollo al ajillo con contramuslos tiernos, ajos dorados, vino blanco y una salsa irresistible. Receta paso a paso con trucos para que quede perfecto.
Limpia, seca y salpimenta la carne
En un poco de aceite agrega los ajos un poco machacados con un golpe, cocina unos minutos que tomen un poco de color
Añade la carne y sellala bien
Incorpora la harina y cocina un minuto para que no sepa a crudo
Vierte el vino y deja evaporar el alcohol
incorpora el caldo o agua y la hoja de laurel, cocina unos 30 minutos removiendo de tanto en tanto
Prueba y rectifica si es necesario y deja la salsa a tu gusto
1. Seca bien el pollo antes de dorarlo. Es uno de los secretos para conseguir un buen sellado. Si la carne está húmeda, soltará agua y tenderá a cocerse en lugar de dorarse.
2. No tengas prisa con los ajos. Cocínalos a fuego moderado para que se doren lentamente y perfumen el aceite. Si se queman, pueden estropear el sabor de toda la preparación.
3. Utiliza contramuslos en lugar de pechuga. Esta pieza tiene algo más de grasa y resulta especialmente adecuada para los guisos, porque aguanta mejor la cocción y queda más jugosa.
4. Cocina a fuego suave después de incorporar el caldo. Un hervor demasiado fuerte puede hacer que la carne pierda jugosidad y que la salsa reduzca antes de tiempo.
5. Si la salsa queda demasiado espesa, añade un poquito más de caldo. Si, por el contrario, está demasiado líquida, destapa la cazuela y deja reducir unos minutos.
6. Déjalo reposar antes de servir. Un reposo de 5-10 minutos fuera del fuego permite que los sabores se asienten y que la salsa termine de adquirir su textura definitiva.
7. Prepáralo con antelación. Como sucede con muchos guisos tradicionales, este pollo al ajillo está incluso más sabroso después de reposar unas horas. Al recalentarlo, hazlo a fuego suave y añade un chorrito de caldo si fuera necesario.