Si eres fan del curry no dudes en probar estos garbanzos con gambas al curry, porque te van a sorprender y deleitar sin ninguna duda.
GARBANZOS CRUJIENTES Y ESPECIADOS
Hoy preparamos garbanzos crujientes y especiados. El snack que engancha desde el primer bocado. Crujientes por fuera, especiados, sabrosos y listos en apenas 20 minutos. Estos garbanzos en freidora de aire son de esas recetas sencillas que nacen casi por casualidad y terminan convirtiéndose en un imprescindible de la cocina.
Hace unos días preparaba una especie de “ensalada no ensalada” . La idea inicial era mezclar un montón de ingredientes, pero el plato acabó reducido a algo mucho más sencillo: garbanzos con queso, como los bautizó Andrea. Y, sinceramente, menos mal que la receta tomó ese camino.
Porque aquellos garbanzos terminaron siendo los auténticos protagonistas. Dorados, aromáticos y con ese punto crujiente que hace que resulte prácticamente imposible comer solo uno. O diez.
La mejor parte es que no hace falta complicarse: un bote de garbanzos cocidos, unas cuantas especias, aceite de oliva y una freidora de aire. En unos 20 minutos tendrás un picoteo delicioso que puedes comer directamente a puñados o utilizar para transformar ensaladas, bowls y otros platos.
INGREDIENTES DE LA RECETA:
- 1 bote de garbanzos cocidos, aproximadamente 400 g
- 1 cucharada de pimentón picante
- 1 cucharada de cebolla en polvo
- 1 cucharada de ajo en polvo
- 1 cucharada de curry
- 1 cucharada de orégano seco
- 1 chorrito de aceite de oliva virgen extra
- Sal al gusto
- Pimienta negra recién molida, al gusto
PREPARACIÓN DE LA RECETA:
1. Escurre y lava los garbanzos
Abre el bote, vierte los garbanzos en un colador y escúrrelos muy bien.
Si quieres, puedes enjuagarlos bajo el grifo para eliminar el líquido de conservación. Después viene uno de los pasos más importantes de toda la receta: secarlos a conciencia.
2. Sécalos muy bien
Extiende los garbanzos sobre un paño de cocina limpio o varias capas de papel absorbente y sécalos con cuidado.
Incluso puedes dejarlos unos minutos al aire antes de condimentarlos.
¿Por qué es tan importante?
Porque el exceso de humedad dificulta que la superficie se dore y quede crujiente. Cuanto más secos estén antes de entrar en la freidora de aire, mejores serán los resultados.
Truco: si alguno tiene la piel suelta, puedes retirarla. No es imprescindible, pero ayudará a conseguir una textura todavía más uniforme.
3. Añade las especias
Coloca los garbanzos secos en un bol amplio y añade el pimentón picante, la cebolla en polvo, el ajo en polvo, el curry y el orégano.
Incorpora también una pizca de sal y pimienta negra.
Termina con un chorrito de aceite de oliva y mezcla con suavidad hasta que todos los garbanzos queden bien impregnados.
La combinación de curry, pimentón, ajo y cebolla consigue un resultado especialmente aromático, pero esta receta admite prácticamente todas las variaciones que se te ocurran.
4. A la freidora de aire
Precalienta la freidora de aire si tu modelo lo recomienda.
Introduce los garbanzos procurando que queden lo más extendidos posible y sin amontonarse demasiado.
Cocínalos a 200 ºC durante unos 20 minutos.
A mitad de cocción, abre la cesta y remueve los garbanzos para que se doren de manera uniforme.
Dependiendo de la potencia y del modelo de freidora, pueden estar listos unos minutos antes o necesitar algo más de tiempo. Lo importante es fijarse en la textura: deben verse dorados y estar crujientes por fuera.
5. Deja que se enfríen ligeramente
Este pequeño paso merece la pena.
Cuando los saques, déjalos reposar durante unos minutos. Al perder parte del calor y la humedad, la textura puede volverse todavía más crujiente.
Y ahora llega la parte complicada: no comérselos todos directamente de la cesta.
Un ingrediente que marca la diferencia: el aceite
No necesitas utilizar mucho aceite. De hecho, uno de los encantos de preparar los garbanzos en freidora de aire es conseguir una textura crujiente utilizando una cantidad relativamente pequeña.
Un chorrito de aceite de oliva virgen extra es suficiente para ayudar a que las especias se adhieran y favorecer el dorado.
Los trucos para conseguir unos garbanzos extra crujientes
Si quieres llevar esta receta al siguiente nivel, toma nota de estos consejos:
La humedad es el enemigo. Secar muy bien los garbanzos es probablemente el truco más importante de todos.
No llenes demasiado la cesta. Si los garbanzos están amontonados, el aire caliente circulará peor y se cocinarán de manera menos uniforme. Si preparas una cantidad grande, es preferible hacerlo en varias tandas.
Remuévelos a mitad de cocción. Así conseguirás que diferentes caras del garbanzo entren en contacto con el aire caliente y se doren de forma más uniforme.
Vigila los últimos minutos. Dos freidoras de aire pueden ofrecer resultados diferentes. Si ya están dorados y crujientes, no es necesario apurar los 20 minutos.
Añade las especias antes de cocinar. De esta manera se adhieren al aceite y forman una deliciosa capa aromática alrededor del garbanzo.
¿Con qué podemos comer estos garbanzos?
Aquí empieza la verdadera diversión.
Estos garbanzos funcionan como un snack por sí solos, pero también pueden convertirse en un ingrediente todoterreno.
Puedes añadirlos a:
- Ensaladas verdes para aportar un contraste crujiente.
- Bowls de arroz, quinoa o verduras.
- Cremas y purés de verduras.
- Hummus, como topping crujiente.
- Yogur natural o salsas cremosas, para jugar con el contraste de texturas.
- Platos de verduras asadas.
- Sopas y cremas, justo antes de servir.
- Tostadas con aguacate, queso fresco o hummus.
Y, por supuesto, puedes servirlos junto a unos dados de queso, que fue precisamente la combinación que dio origen a esta receta.
Una receta, infinitas versiones
La mezcla de especias propuesta tiene un perfil intenso, ligeramente picante y muy aromático, pero puedes adaptarla fácilmente.
Si prefieres sabores más mediterráneos, prueba con pimentón dulce, ajo, orégano, tomillo y romero.
Para una versión más especiada, puedes incorporar comino, cúrcuma y un poco de chile.
Y si el picante no es lo tuyo, simplemente sustituye el pimentón picante por pimentón dulce.
También puedes terminar los garbanzos recién hechos con un poco de ralladura de limón para aportar un toque fresco que combina especialmente bien con las especias.
Una legumbre con mucha historia
El garbanzo es una de las legumbres tradicionales de la cocina mediterránea y de numerosas gastronomías de Oriente Próximo, Asia y el norte de África.
Además de utilizarse para preparar platos tan conocidos como el hummus o el falafel, en España forma parte de recetas tan populares como el cocido, los potajes o numerosos guisos regionales.
Esta versión demuestra que no siempre hace falta cocinar una legumbre durante horas para disfrutar de ella. Un sencillo bote de garbanzos cocidos puede transformarse en un aperitivo completamente diferente con apenas unos minutos de preparación.
¿Por qué gustan tanto?
La clave está en el contraste.
Por fuera encontramos una capa especiada, tostada y crujiente. En el interior, el garbanzo conserva una textura más tierna y cremosa.
Es precisamente esa combinación la que hace que funcionen tan bien como snack: tienen el atractivo de un picoteo crujiente, pero parten de un ingrediente tan sencillo como una legumbre.
Y hay otro pequeño problema.
Son peligrosamente fáciles de comer.
La intención puede ser preparar unos garbanzos para poner sobre una ensalada, pero es muy probable que cuando llegue la hora de montar el plato queden bastantes menos de los que habías preparado.
Porque sí: están pensados para acompañar una ensalada.
Pero nadie ha dicho que tengan que llegar hasta ella.
Garbanzos crujientes: la receta en resumen
Preparación: 5 minutos
Cocción: 20 minutos
Temperatura: 200 ºC
Dificultad: muy fácil
Escurre, seca, especia, mezcla y cocina. Así de sencillo.
El resultado son unos garbanzos dorados, crujientes, aromáticos y llenos de sabor, perfectos para picar entre horas o para convertir cualquier plato sencillo en algo mucho más divertido.
Y una última advertencia: haz más cantidad de la que crees que necesitas. Probablemente no lleguen a la ensalada.
Si te ha quedado alguna duda puedes dejar un comentario y la cocina de Merche Borjas te los solventará a la mayor brevedad.
Hasta la próxima receta.

GARBANZOS CRUJIENTES Y ESPECIADOS
Garbanzos crujientes en freidora de aire, el snack que te engancha desde el primer bocado. Crujientes por fuera y especiados y cremosos en su interior, y además listos en 20 minutos
Ingredients
- 400 gr bote de garbanzos cocidos
- 1 cda de pimentón picante
- 1 cda de cebolla en polvo
- 1 cda de ajo en polvo
- 1 cda de curry
- 1 cda de orégano seco
- Aceite de oliva virgen extra
- Sal al gusto
- Pimienta negra
Instructions
-
Seca muy bien los garbanzos y ponlos en un bol.
-
Añade el aceite, todas las especias y mezcla hasta que queden bien impregnados
-
Cocina en la freidora de aire a 200 °C durante 20 minutos
-
Remueve de vez en cuando
Recipe Notes
Los trucos para conseguir unos garbanzos extra crujientes
Si quieres llevar esta receta al siguiente nivel, toma nota de estos consejos:
La humedad es el enemigo. Secar muy bien los garbanzos es probablemente el truco más importante de todos.
No llenes demasiado la cesta. Si los garbanzos están amontonados, el aire caliente circulará peor y se cocinarán de manera menos uniforme. Si preparas una cantidad grande, es preferible hacerlo en varias tandas.
Remuévelos a mitad de cocción. Así conseguirás que diferentes caras del garbanzo entren en contacto con el aire caliente y se doren de forma más uniforme.
Vigila los últimos minutos. Dos freidoras de aire pueden ofrecer resultados diferentes. Si ya están dorados y crujientes, no es necesario apurar los 20 minutos.
Añade las especias antes de cocinar. De esta manera se adhieren al aceite y forman una deliciosa capa aromática alrededor del garbanzo.
¿Con qué podemos comer estos garbanzos?
Aquí empieza la verdadera diversión.
Estos garbanzos funcionan como un snack por sí solos, pero también pueden convertirse en un ingrediente todoterreno.
Puedes añadirlos a:
-
Ensaladas verdes para aportar un contraste crujiente.
-
Bowls de arroz, quinoa o verduras.
-
Cremas y purés de verduras.
-
Hummus, como topping crujiente.
-
Yogur natural o salsas cremosas, para jugar con el contraste de texturas.
-
Platos de verduras asadas.
-
Sopas y cremas, justo antes de servir.
-
Tostadas con aguacate, queso fresco o hummus.
Y, por supuesto, puedes servirlos junto a unos dados de queso, que fue precisamente la combinación que dio origen a esta receta.






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