
Hay días en los que el cuerpo lo pide claro: tortilla de patatas, morcilla ¿Elegir una sola? ¿Para qué?Las juntamos en una receta sin complejos, intensa y llena de sabor.El resultado es una tortilla jugosa, sabrosa y con personalidad.
Pela y corta las patatas en láminas no muy gruesas y la cebolla en trozos medianos
Pon abundante aceite de oliva 🫒 en la sartén, añade patatas y cebolla, sala y cocina a fuego medio hasta que estén blanditas.
En los últimos minutos sube el fuego para que se doren un poco y cojan alegría
En otra sartén, retira la piel de la morcilla, desmenúzala y fríela sin aceite durante unos minutos hasta que esté suelta y sabrosa.
Bate los huevos con una pizca de sal, añade las patatas bien escurridas y la morcilla. Mezcla
Pon un par de cucharadas de aceite en la sartén, vierte la mezcla y deja cuajar por un lado. Y por otro
El punto lo eliges tú: jugosa, melosita o bien cuajada…
pero una cosa es segura, está brutal !