
Soles rellenos en salsa, Esta pasta es perfecta para esos días en los que apetece comer bien pero no invertir demasiado tiempo en la cocina.
Cuece la pasta en abundante agua con sal mientras preparas la salsa
Derrite la mantequilla y pocha la cebolla. Añade el ajo en polvo y la pimienta negra y cocina 1 minuto
Incorpora la nata y deja que hierva suavemente otro minuto.
Añade la pasta cocida junto con un chorrito del agua de cocción.
Termina con albahaca y perejil, mezcla y sirve bien caliente
No escatimes con el agua de cocción. Es uno de los ingredientes invisibles que más ayudan a mejorar una salsa de pasta. Reserva siempre un poco antes de escurrir.
Cuidado con la sal. El agua de cocción debe estar bien sazonada, pero el relleno de queso de cabra y la mantequilla ya aportan sabor. Prueba la salsa antes de añadir más sal.
Fuego suave para la nata. Una cocción demasiado fuerte puede hacer que la salsa reduzca en exceso y pierda parte de su textura sedosa.
Remueve la pasta dentro de la salsa. Este último minuto es más importante de lo que parece. Al mezclarla directamente en la sartén, la salsa se reparte mejor y el almidón ayuda a ligarla.
Añade las hierbas al final. La albahaca y el perejil conservarán mejor su aroma y aportarán ese contrapunto fresco que el plato necesita.
Sírvela inmediatamente. Las salsas cremosas tienden a espesarse al enfriarse, así que el mejor momento para disfrutar esta pasta es justo después de terminarla.
La combinación de queso de cabra y cebolla caramelizada ya aporta un interesante contraste entre cremosidad, intensidad y dulzor, pero la receta admite pequeños cambios.
Un poco de queso parmesano rallado puede intensificar el carácter de la salsa. También se pueden añadir unas nueces picadas para aportar un contraste crujiente, o unas hojas de rúcula al servir para introducir un punto ligeramente picante.
Si se busca una versión algo más fresca para el verano, unas gotas de limón justo antes de servir pueden equilibrar la untuosidad de la nata. Y para los amantes de la pimienta, una cantidad generosa de pimienta negra recién molida funciona especialmente bien con el queso de cabra.